Así es Inbox, la apuesta de Google para renovar el correo electrónico

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Ayer, Google lanzó, de forma preliminar y sólo por invitación, una app que busca renovar la forma en que usamos el correo electrónico. Se llama Inbox y este cronista tuvo la posibilidad de probarla el mismo día de su lanzamiento. Estas son las primeras impresiones. Inbox sigue siendo Gmail, y Gmail de por sí no es igual que el correo electrónico tradicional, de una forma semejante a como ya no lo es Outlook. Pero, al revés de lo que ocurrió con Gmail (o Outlook), Inbox propone un salto cuántico. No es otro paso evolutivo, es completamente diferente.

La idea detrás de Inbox es ayudar al usuario a dominar la avalancha de mensajes a la que suele verse sometido. Por ejemplo, las notificaciones de las redes sociales y las promociones son agrupadas para que no acaparen el listado. Por otro lado, si alguien nos envía fotos, mostrará una vista previa directamente en el listado de los correos (es decir, no hay que abrir el mensaje). El resultado es que Inbox, aunque sigue siendo el mail, no se parece en nada al mail. Disponible para Android y iOS (iPhone, iPad), y para Chrome, Inbox está pensado para móviles en primer lugar. Al arrastrar un mensaje hacia la derecha se lo envía a la categoría “Hecho”, que es el equivalente de “Archivado” en Gmail. Es más, al hacer este gesto el mensaje se mueve a la carpeta “Todos” de Gmail, es decir, queda archivado.

Más interesante es lo que ocurre al arrastrar el mensaje hacia la izquierda. En ese caso, se pospone, es decir, volverá a aparecer como recién llegado en el momento que elijamos. Es una de las funciones más potentes -aunque no exclusiva- de Inbox, porque son muchos los correos de los que uno no puede ocuparse en el preciso instante en que llegan y quisiera poder verlos después. En la bandeja de entrada tradicional, lo que desaparece de nuestra vista tiende a quedar postergado indefinidamente. También se puede posponer un mensaje (a modo de recordatorio) para que aparezca cuando llegamos a cierto lugar. Por ejemplo, la oficina; una opción muy práctica. En Chrome, los gestos hacia la derecha y la izquierda se reemplazan con dos botones (posponer, marcar como “hecho”) que aparecen al acercar el puntero del mouse a cada mensaje.

También es posible “fijar” ciertos elementos: destacarlos (lo que usualmente se hace con la estrella) para tener los mensajes importantes en una vista especial. Cuesta acostumbrarse, sin embargo. Primero, porque durante más de 40 años la bandeja de entrada ha sido un simple listado de texto que no hace nada por sí mismo. Con Inbox esa lista se puebla de vistas previas de documentos y muchos mensajes se agrupan solos. Inbox avisa cuando hace algo de forma automática (agrupar, por ejemplo) y su comportamiento puede personalizarse, pero para que funcione como Google pretende se requiere un cambio de actitud.

Inbox es capaz, en principio, de ir más allá del mail. Según Google, si recibimos un mensaje sobre un vuelo que vamos a tomar, la aplicación podrá extraer de la Web información relevante sobre el estado de dicho vuelo y mostrarla en lugar del mensaje original. Además, integra las tareas y recordatorios, con lo que se pone de nuevo en línea de colisión con el Outlook de Microsoft. Esto es, asimismo, la admisión de un hecho consumado: el correo electrónico ha sido y sigue siendo el espacio en el que hacemos gran parte de nuestro trabajo y funciona como una suerte de administrador de información personal.

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