Caos en movilidad, el reto del nuevo alcalde de Lima

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Foto: Efe El exalcalde Luis Castañeda volverá a conducir los destinos de Lima, que en 2019 organizará los Juegos Panamericanos.

LIMA. Tras las elecciones municipales y regionales del pasado domingo, Perú volvió a mostrar las dos caras políticas del país, la capital y el interior, con resultados que no sorprendieron a la opinión pública.

Por un lado, Lima eligió a Luis Castañeda, el candidato que había capitalizado el amplio descontento hacia una forma de hacer política alejada del populismo y la conexión con los sectores populares mediante la entrega de obras de pequeño impacto, encarnada en la actual alcaldesa Susana Villarán. Y en el interior del país, el fraccionamiento político se reflejó en el triunfo de propuestas regionales y locales, que una vez más se impusieron a los partidos políticos tradicionales.

Castañeda volverá al sillón municipal en enero de 2015 luego de ganar unos comicios en los que el electorado limeño no tuvo reparos en asociarlo con el lema “Roba pero hace obra”. Su partido, Solidaridad Nacional, ganó también en 18 de un total de 42 distritos de la capital, con quienes asumirá los retos de una ciudad emergente, pero con graves problemas en temas como la infraestructura, el transporte y la inseguridad.

“Castañeda ha ganado con amplia ventaja (50.7 por ciento), lo cual le da bastante fuerza como autoridad elegida, aunque con ciertos cuestionamientos que deberá de alguna manera responder”, dice Luis Benavente, analista político y director de la consultora Vox Populi.

Benavente asegura que uno de los principales problemas que deberá afrontar la gestión de Castañeda será el caos vehicular y el transporte colapsado de Lima, cuyo actual sistema no cubre ni el 10 por ciento de la demanda total de usuarios.

En 2019 Lima organizará por primera vez los Juegos Panamericanos, una oportunidad para que la capital peruana mejore no solo su sistema de transporte público, sino principalmente su infraestructura urbana y sus servicios básicos.
“No se debería esperar mucho para iniciar un plan de obras destinado a los Panamericanos, y será un reto para

Castañeda lograr ampliar el presupuesto público para la ciudad al negociar con el Ejecutivo, ya que actualmente Lima solo cuenta con 1.300 millones de soles, uno de los presupuestos más bajos de la región”, agrega Benavente.

La sorpresa

El candidato a Lima del Partido Aprista Peruano (APRA), Enrique Cornejo, sorprendió con un ascenso significativo en la última semana de la campaña electoral y se ubicó en segundo lugar, incluso encima de la alcaldesa Villarán. Este resultado, como muchos aseguran, habría favorecido las aspiraciones presidenciales de Alan García de cara a las elecciones generales de 2016.

“Cornejo surge como una nueva figura política dentro del APRA y dentro de la escena política nacional, ya que tuvo cargos públicos en los dos gobiernos de García, pero digamos que su perfil era más técnico; ahora combina ese perfil con lo político. Eso le ha generado una subida importante dentro de los cuadros políticos del partido aprista y se ha incorporado a ese grupo de dirigentes partidarios que hoy deben ir renovando el APRA”, asegura Luis Benavente.

Fragmentación al interior

Los resultados electorales del interior del país, donde se eligieron a presidentes regionales y alcaldes provinciales y distritales, reafirmaron lo que muchos analistas consideran como la fragmentación política del Perú no limeño.

“Hay una fractura total de la política de Lima con la política regional, los partidos políticos de Lima han tenido muy poco éxito en las regiones. Básicamente las regiones están en manos de movimientos locales regionales, pero varios de ellos involucrados en casos de corrupción”, dice Luis Benavente.

En efecto, el proceso de descentralización que se inició hace más de una década con la instalación de gobiernos regionales en los 24 departamentos del país, ha arrojado hasta la fecha saldos negativos, especialmente a raíz de casos de corrupción que han llevado a varias autoridades a la cárcel.

“Los movimientos regionales que hoy gobiernan en las regiones han demostrado que la falta de transparencia o la corrupción practicada por sus dirigencias se ha convertido en una tendencia, y nada asegura que los presidentes regionales o los alcaldes que han sido elegidos ahora escapen a esa tendencia. Además, varios de los que han triunfado en general tienen una base social bastante corta, con muy poco respaldo social, y eso evidentemente no favorece a la gobernabilidad.”, dice Benavente.

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