Después de Rosetta, el reto será traer muestras a la Tierra

0

El ambiente este martes en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (Esac) en Madrid (España) estuvo relativamente tranquilo. Algo difícil de imaginar por tratarse del lugar donde se coordinaron las operaciones científicas y la planificación de instrumentos de Rosetta. (Vea la infografía sobre los instantes claves de una compleja misión de 10 años).

Este miércoles, este centro se conectará al ritmo frenético que desde anoche se vive en el centro de control de operaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Darmstadt (Alemania), donde se encargaron de subir al satélite los comandos finales para que Philae se separe de Rosetta y descienda siete horas para aferrarse al cometa 67P/Churyumov-Guerasimenko. (En vivo: transmisión del descenso de módulo Philae de la sonda Rosetta).

En diálogo con EL TIEMPO, Miguel Pérez de Ayúcar, coordinador de operaciones científicas de Rosetta, explicó el plan B en caso de no lograr la separación del módulo, que tomaría dos semanas hasta volver a un punto en la órbita parecido al de hoy para intentarlo de nuevo, y compartió detalles de los 10 años de esta misión. (Lea también: Lo que debe saber de la misión de Rosetta, en cinco datos).

¿Cuáles han sido los retos en estos 10 años?

Ha sido una carrera de muchos logros. El lanzamiento siempre es un reto, porque si se falla no hay misión. Después hemos hecho un viaje ayudándonos de la gravedad de ciertos planetas para impulsarnos y llegar hasta el cometa. El siguiente reto fue hibernar: estuvimos tres años con el satélite apagado porque la trayectoria del cometa que intentábamos seguir nos llevaba a unas distancias muy lejanas del Sol y allí los paneles solares no eran capaces de generar suficiente energía. Tras ese lapso, no se sabía qué podía pasar, pero salió muy bien. Luego vino el acercamiento al cometa y la entrada en órbita, el pasado 6 de agosto. (Lea también: Una mente para el cosmos / Santiago Vargas).

¿Por qué el ‘aterrizaje’ es tan complejo?

Sobre todo porque no podemos controlar lo que está pasando desde la ingeniería y las operaciones. El cometa puede guardarnos sorpresas: volverse activo o la propia incertidumbre de dónde vamos a caer, que no nos asegura que la llegada sea segura.

¿Cuál será la señal que confirme la llegada?

A bordo del Philae hay varios sensores que detectan si se ha tocado suelo. Vamos a tener comunicación directa desde el descenso; entonces, una vez las patas del módulo toquen el suelo habrá una señal interna que se transmitirá a Rosetta y después hacia la Tierra. Una vez lo logremos, tardaremos 28 minutos, que es el tiempo que toma la señal en llegar desde la posición del cometa, y ahí sabremos si al menos hemos descendido.

¿Enviará fotos?

Minutos después de la llegada haremos fotos panorámicas y tendremos imágenes del suelo en mayor detalle. Además se tomarán imágenes durante el descenso.

¿Cómo llega la información?

Phiale la almacena y cuando entramos en comunicación con Rosetta, las envía a ella y de ahí a la Tierra.

¿En qué más se utilizará la instrumentación que lleva?

Una de las labores de Philae es tomar muestras y analizarlas, pero no se pueden enviar a la Tierra porque sería una misión distinta. Lo que hemos hecho es llevar un pequeño laboratorio a bordo de este dispositivo, en el que tenemos un taladro capaz de perforar la superficie a unos 20 centímetros y sacar muestras que pasan a una serie de instrumentos que analizan la composición. También cuenta con una especie de radar, que manda una señal a través del cometa y la recibimos en Rosetta para estudiar el interior de este. Por supuesto, lleva sensores de temperatura del suelo, cámaras y sensores eléctricos y acústicos.

¿Cuál es el siguiente paso de la misión?

Hasta la llegada es un poco diferente porque precisamente estamos concentrados en ese punto. Una vez que Philae ‘aterrice’, Rosetta empieza su misión principal, que es el acompañamiento al cometa en su recorrido en órbita alrededor del Sol, que posiblemente irá hasta 2016, cuando vuelva a estar tan lejos del Sol que no se tenga la energía y haya que apagar la sonda.

En su paso cercano por el Sol, ¿hay riesgo de que la sonda se desintegre?

El satélite está preparado para soportar todo a la mínima distancia del Sol, que realmente es una distancia un poco más lejana que la que tiene con la Tierra. Pero el cometa se va a volver muy activo y no sabemos cómo va a empezar a emitir gases, en qué cantidad, si va a ser de forma explosiva o relajada, si se podrá dividir en partes. Esa es una de las sorpresas que nos deparará en los próximos meses.

¿Cuál sería el siguiente reto?

Primero habrá que intentar entender el cometa, y seguro saldrán más preguntas. Una de estas, sin duda, será cómo llegó la vida a la Tierra. Con Rosetta vamos a intentar descubrir partes de este rompecabezas, pero la búsqueda continuará. Las siguientes misiones serán más ambiciosas a cometas y asteroides para, posiblemente, traer muestras a la Tierra.

Transmisión en vivo

La Agencia Espacial Europea (ESA) transmitirá este miércoles en vivo la misión de Rosetta, y ELTIEMPO.COM ofrecerá a sus usuarios estos detalles vía streaming, donde se podrán seguir paso a paso los pormenores de este hecho histórico. Encuentre también, en la sección Vida, artículos que explican la misión, con voces de expertos, entrevistas, gráficos y videos. Y en redes sociales, siga el cubrimiento en Twitter a través de la cuentas @ELTIEMPO y @EstilodeVida. La transmisión se iniciará pasadas 3:30 de la mañana (hora colombiana).

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here