EE UU confirma a la primera latina al frente de la Oficina de Inmigración

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La aprobación del nombramiento de la fiscal de Texas, Sarah Saldaña, es uno de los últimos golpes de fuerza de los demócratas.

El Senado de Estados Unidos confirmó este martes a Sarah Saldaña como nueva directora de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en una acción de amplio simbolismo político.

De un lado, porque Saldaña, de 62 años y que hasta ahora se desempeñaba como fiscal federal en Texas, se convierte en la primera hispana que dirige la oficina responsable de la deportación de los inmigrantes indocumentados, que en gran parte son latinos.

Pero además, su confirmación supone uno de los últimos golpes de fuerza de los demócratas en el Senado antes de que, a partir de enero, pasen a ser la minoría en la cámara alta del Congreso.

Y, de paso, les sirve para proporcionar una derrota a la todavía minoría republicana que quería hacer de Saldaña uno de los “daños colaterales” de su oposición a las acciones ejecutivas del presidente Barack Obama —quien “aplaudió” de inmediato su ratificación- que van a permitir la regularización temporal de hasta cinco millones de indocumentados. Una responsabilidad que recaerá principalmente en Saldaña.

ICE forma parte del Departamento de Seguridad Nacional, el único ministerio del Gobierno federal al que la ley presupuestaria aprobada in extremis este fin de semana por el Congreso proporciona fondos solo hasta finales de febrero y no hasta la conclusión del año fiscal, en septiembre. Una medida de fuerza de los republicanos que han condenado la acción ejecutiva migratoria de Obama y que están buscando formas de oponerse a ella, empezando por con el bloqueo presupuestario.

Saldaña —a quien Obama nominó para el puesto a finales de agosto— cayó también en esta estrategia republicana, aunque durante su proceso de confirmación en los comités del Senado recibió el visto bueno de varios republicanos, ante la votación final en el pleno de la cámara los legisladores de la oposición trataron de bloquear el proceso, al igual que con otros nominados de Obama. Y solo dos republicanos votaron este martes a favor de su confirmación.

No puedo apoyar su nominación para convertirse en la principal responsable de la implementación de las leyes migratorias de nuestro país hasta que explique sus opiniones, declaró la semana pasada el republicano por Texas John Cornyn.

La súbita reticencia del político se debe al claro “no” que Saldaña dio en respuesta a una pregunta de senadores republicanos como Ted Cruz sobre si se opone a las acciones ejecutivas de Obama.

Creo que el presidente de EE UU, como otros antes que él, tiene la autoridad legal de realizar una acción ejecutiva para atender áreas en el ámbito de la rama ejecutiva, argumentó Saldaña, para enfado de Cornyn y del también texano Ted Cruz, quien ha afirmado que confirmarla sería como sellar la autorización a la amnistía ilegal de los indocumentados.

Aunque Cruz ha liderado los esfuerzos por frenar la acción migratoria de Obama, más significativa ha sido la oposición de Cornyn a Saldaña. Al fin y al cabo, él ha apoyado desde hace años su carrera en Texas y también fue él el encargado de realizar la presentación de Saldaña ante uno de los primeros paneles que examinaron su nominación para dirigir ICE.

En ese momento, Cornyn llegó a afirmar que sería difícil encontrar a una persona “mejor cualificada” que Saldaña para el puesto, desde el cual dirigirá un equipo conformado por 20.000 empleados en más de 400 oficinas en Estados Unidos y 48 en el extranjero.

La cúpula republicana ha declarado su preferencia por luchar contra los decretos migratorios de Obama a partir de enero, cuando controle las dos cámaras del Congreso. Pero la batalla contra las acciones ejecutivas del presidente demócrata se adelantó de forma inesperada este fin de semana. El responsable fue Ted Cruz, una de las caras más visibles del ala ultraconservadora de los republicanos del Tea Party, que aprovechó el debate presupuestario en el Senado para intentar bloquear las medidas migratorias.

Cruz fracasó. No solo no pudo impedir la aprobación de la ley presupuestaria (con la que se evita un nuevo cierre del Gobierno), sino que además le dio pie al todavía líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, para aprovechar un resquicio de procedimiento e impulsar más de dos decenas de nominaciones bloqueadas por los republicanos, entre ellas la de Saldaña.

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