Informe señala como el penal de Piedras Negras fue para Los Zetas un refugio y fuente de ingresos subsidiado por el Gobierno Federal

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Cd. Victoria, Tamaulipas.- Después de una larga y tensa investigación realizada por Sergio Aguayo y Jacobo Dayán, nombrada “El Yugo Zeta, Norte de Coahuila 2010-2011”, se documentan las consultas de organizaciones de familiares de víctimas de desaparecidos, así como declaraciones ministeriales de internos y custodios, afirmando que la organización Criminal de “Los Zetas” utilizaba el penal de Piedras Negras, Coahuila, como su centro de operación, incluso se puede comprobar mediante indicios que el Z-42, Omar Treviño Morales, se escondía ahí cuando había un operativo de la Armada de México para su captura, logrando tener su propia cárcel dentro del penal conocida como “El Monte” que estaba en el área de seguridad.

Al parecer dentro de la misma, metían a los internos que cometían alguna infracción y a los secuestrados mientras se negociaba el pago rescate, y según información por parte de la Fiscalía General de Coahuila la cual junto tanto la declaración ministerial de 11 zetas, 49 internos, así como la de 21 custodios y 18 empleados del penal.

Asimismo se afirma que el penal en pocas palabras operaba como un cuartel para la operación de la organización delictiva, pues era un refugio seguro, de ahí obtenían ingresos con la venta de droga, renta de cuartos para visita conyugal, cobro de cuotas.

Es importante mencionar que todo este acto inmoral y corrupto se debió al jefe de cárcel que ocupo su cargo desde diciembre del 2009, operando en el Cereso hasta enero del 2012, teniendo como privilegios el salir por las mañana para tomar café y leer los periódicos, también comía por las tardes en buenos restaurantes y regresaba por las noches ¿Tanto descaro e impunidad se vivía?

No obstante el jefe de cárcel podía seleccionar a esposas, hermanas o familiares de internos para tener relaciones sexuales, pero el no actuaba solo, también tenía a sus 92 colaboradores, entre ellos lugartenientes, escoltas, cocineros (para eliminar cuerpos), mandaderos (brazo ejecutor), vendedores de droga y cobradores.

A su vez también tenían un taller de hojalatería y pintura, donde adaptaban vehículos para hacer compartimientos para esconder la droga con destino a EE.UU, junto con un taller que contaba con una persona ajena al penal que ingresaba todos los días para ver la calidad de costura con la se fabricaban uniformes tipo militar y fundas para chalecos anti balas.

De la misma forma, en el documento se agrega de manera muy explícita que el Cereso de Piedras Negras, Coahuila, era uno de los cinco lugares habilitados en ese municipio para asegurar a personas y luego desaparecerlas como mejor se les ocurriera en ese momento.

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