Intenta Obama cerrar su mandato a tambor batiente

0

Washington. El presidente Barack Obama se vistió de populista al presentar su informe anual ante la nación en la que destacó su enfoque sobre la desigualdad económica y más asistencia en ingreso, educación y salud para la clase media.

Presentando el informe, conocido como el Estado de la Unión, ante un Congreso que por primera vez en sus seis años en la Casa Blanca está bajo dominio total de su oposición republicana, Obama proclamó que después de 15 años de guerra y una recesión, “la sombra de la crisis ha pasado” y es “hora de voltear la página”.

Se autoelogió por lograr el crecimiento económico y generación de empleo más rápido desde 1999 y proclamó que “hemos salido de la recesión más libres para escribir nuestro propio futuro más que cualquier otra nación en la Tierra”.

Adelantó que en el presupuesto federal que presentará ante el Congreso, una propuesta central será imponer más impuestos sobre los ricos e instituciones financieras para, a la vez, reducir los impuestos y ofrecer mayores apoyos a la clase media –algo que tanto el mandatario como los legisladores saben que tiene casi nulas posibilidades de prosperar.

De hecho, esta propuesta, junto con otras para apoyar a las “familias trabajadoras” (no se sabe si con eso se implica que las familias ricas no trabajan) que mencionó –ofrecer subsidios para cierto tipo de educación superior, más vacaciones y días económicos pagados e incrementar el salario mínimo– se formularon más bien para intentar establecer el marco del debate político de sus últimos dos años en la Casa Blanca, y definir la contienda presidencial de 2016.

“¿Aceptaremos una economía donde solo unos cuantos de nosotros nos va espectacularmente bien o nos comprometeremos a una economía que genera ingresos y oportunidades crecientes para todos los que hacen el esfuerzo?”, declaró, regresando al mantra oficial tradicional del llamado sueño americano. Afirmó que “la economía de clase media” se fundamenta en la idea de que el país está mejor “cuando todos tienen una oportunidad justa, todos hacen su parte, y todos juegan por las mismas reglas”.

No aludió al hecho de que la desigualdad económica se ha agudizado durante los primeros seis años de esta presidencia, beneficiando sobre todo al uno por ciento más rico, mientras que persiste el estancamiento de los ingresos de la clase media y el incremento la pobreza, sobre todo entre afroestadunidenses y latinos.

Aunque en el ámbito exterior abordó los conflictos en Medio Oriente, la negociación con Irán, el combate contra “extremistas” en varios países, la disputa con Moscú, la lucha contra el ébola, América Latina, incluyendo México, estaban ausentes del informe con la gran excepción de Cuba.

Afirmó que con Cuba se dio fin a “una política que ya había pasado por mucho su fecha de caducidad”, afirmando que ese giro tiene “el potencial para poner fin a la desconfianza en nuestro hemisferio” y solicitó al Congreso trabajar para acabar con el embargo.

Obama también presentó iniciativas donde la Casa Blanca y el liderazgo republicano sí comparten intereses, sobre todo en asuntos prioritarios para la cúpula económica y en el rubro de seguridad nacional.

Invitó al Congreso a aprobar nuevos acuerdos de libre comercio entre los países de la cuenca del Pacífico como con Europa. Solicitó a que ambos partidos le otorguen la autoridad para “proteger a trabajadores estadunidenses, con fuertes nuevos acuerdos comerciales de Asia a Europa que no solo son libres, sino justos”. Vale destacar que la mayor oposición a estos nuevos tratados comerciales proviene principalmente de las filas del partido del presidente, igual que hace más de 20 años con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

A la vez, llamó por mayor esfuerzo, y apoyo del Congreso, para combatir “las ciber-amenazas” a nivel mundial. “Ninguna nación extranjera, ningún hacker, debería poder apagar nuestras redes, robar nuestros secretos comerciales, o invadir la privacidad de familias estadunidenses, especialmente la de nuestros hijos. Estamos asegurando que nuestro gobierno integre inteligencia para combatir ciber-amenazas, igual como lo que hemos hecho para combatir el terrorismo”.

Proclamó como terminada la guerra en Afganistán, pero alertó que las amenazas continúan, y abordó las operaciones militares que, aseguró, están frenando a ISIS en Irak y Siria, solicitando que el Congreso apruebe una autorización para el uso de fuerza, entre otras medidas antiterroristas después de los hechos en París. Subrayó que “somos un mejor líder cuando combinamos poder militar con diplomacia fuerte” y en trabajar conjuntamente en coaliciones internacionales, enfatizando que en lugar de enviar tropas en números masivos se trabaja en coalición para enfrentar el terrorismo en varios puntos del planeta.

También subrayó la urgencia de abordar el cambio climático, destacando los esfuerzos para promover fuentes de energía renovable y negociaciones internacionales para limitar emisiones, y atacando a los que niegan el fenómeno (muchos republicanos).

Al mismo tiempo, insistió en que se trabaja a favor de la “dignidad humana” en el mundo, recordando que prohibió la tortura, y reprobando el anti-semitismo como los estereotipos del mundo musulmán, y los derechos de minorías, incluyendo los gay.

A la vez, argumentó que se están protegiendo las libertades civiles, aludiendo al debate sobre el espionaje masivo. También reiteró su compromiso de clausurar la prisión en Guantánamo.

También tocó, brevemente, el debate sobre inmigración, y llamó a que se trabaje conjuntamente para mantener “nuestra tradición como una nación de leyes y una nación de inmigrantes”.

Aludió al otro gran debate que ha sacudido en este país en torno a los incidentes de brutalidad policiaca en Ferguson y Nueva York, y pidió que se trabajara conjuntamente para reformar el sistema de justicia criminal para que “proteja y sirva a todos”.

Gozando de una mejoría en su tasa de aprobación que ha subido por entre 6 y 10 puntos en las encuestas más recientes, en gran medida resultado de la percepción sobre condiciones económicas, Obama buscó dejar claro que buscará tomar la ofensiva en la recta final de su presidencia. Por ello enfatizó su uso de autoridad ejecutiva para promover cambios significativos en meses recientes, incluyendo el giro histórico en la relación con Cuba, y modificaciones en la aplicación de la política migratoria, entre otras. Y en varios momentos advirtió que usaría su poder de veto para frenar intentos legislativos para revertir iniciativas que considera vitales.

Concluyó llamando por elevar el debate político y reflejar “las esperanzas de los estadunidenses”.

Ahora, como expresaron varios observadores, falta ver si la “página se ha volteado” en Washington.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here